Para todos los dueños de mascotas, los momentos más aterradores son aquellos en los que de repente notas que algo anda mal con tu perro.
Es posible que los veas deslizarse debajo de una mesa con la cola hacia abajo y no tener idea de qué les pasa. Momentos así son pesadillas para los dueños de mascotas porque ver a su perro sufrir es algo desgarrador y no sabes qué esperar.
Además, los perros son expertos en ocultar su dolor y malestar y, en ocasiones, la única forma de saber que algo anda mal es observando cambios en su rutina habitual.

En este artículo, analizaremos algunos cambios comunes en el comportamiento que pueden indicar que es necesario acudir al veterinario (o, al menos, llamar a uno).
Disminución de los niveles de energía o actividad
Una disminución repentina de los niveles de energía o actividad puede ser una señal de que algo no va bien con su perro. Esto puede manifestarse como una falta de interés en jugar, salir a caminar u otras actividades que normalmente disfrutan.
Si bien estos comportamientos pueden ser normales si son solo por un corto tiempo, es necesario tener cuidado y estar atento a la duración del período de disminución de los niveles de energía y actividad, ya que esto suele ser un signo de anemia, deshidratación e incluso cáncer.
Pérdida de apetito o cambios en los hábitos alimentarios
Los cambios en los hábitos alimentarios de su perro pueden deberse a una variedad de factores, incluidos problemas dentales, problemas gastrointestinales, estrés y ansiedad. Estos problemas pueden ser causados por problemas gastrointestinales, desequilibrios hormonales, dolor e incluso depresión.
Si su veterinario ha identificado la causa, es posible que le recete estimulantes del apetito como mirtazapina o ciproheptadina. Actualmente, puede encontrar medicamentos en sitios web de medicamentos para mascotas.
El uso de estos sitios web puede resultar útil si, por casualidad, su veterinario no tiene el medicamento a mano. Muchas de estas farmacias para mascotas en línea también tienen un cuadro de chat o un número al que puede llamar para obtener asesoramiento o ayuda. Por supuesto, este es un último recurso y siempre debes intentar comunicarte con tu veterinario local en caso de emergencia.
Estos servicios ayudaron a innumerables perros durante la pandemia de COVID-19, cuando el acceso a los veterinarios estaba limitado por los cierres impuestos por el gobierno.
Falta de interés en socializar o jugar
Los perros son criaturas sociales por naturaleza y disfrutan pasar tiempo con sus dueños y otros perros. Si su perro pierde repentinamente el interés en socializar o jugar, puede ser una señal de un problema de salud subyacente.
La falta de interés en socializar o jugar puede deberse a problemas físicos, como dolor o malestar, que pueden hacer que los perros pierdan interés en socializar o jugar. Si un perro siente dolor, puede volverse menos activo y menos interesado en interactuar con los demás.
Por ejemplo, un perro con artritis puede tener dificultades para jugar o salir a caminar y puede volverse menos propenso a participar en actividades sociales.
Los problemas emocionales, como el estrés o la ansiedad, también pueden hacer que un perro pierda interés en socializar o jugar. Los perros también pueden estresarse o sentirse ansiosos debido a cambios en su entorno, como una mudanza a un nuevo hogar, un nuevo miembro de la familia o la pérdida de un compañero. Esto puede hacer que se vuelvan retraídos, ansiosos o menos interesados en socializar o jugar.
Si los síntomas se prolongan hasta el punto de afectar su salud y bienestar, consulte a su veterinario.
Mayor agresión o irritabilidad
Un cambio repentino de comportamiento, como un aumento de la agresión o la irritabilidad, puede ser causado por dolor, malestar y factores ambientales. Estos comportamientos también pueden ocurrir cuando un perro tiene miedo o está frustrado por algo.
Por ejemplo, si no has paseado ni ejercitado a tu perro durante los últimos días, puede frustrarse porque desea expulsar su exceso de energía y no tiene salida.
Del mismo modo, las nuevas visitas o mascotas en el hogar pueden hacer que se sientan amenazados, lo que también puede provocar agresión e irritabilidad. Un comportamiento prolongado de este tipo sin un desencadenante visible es probablemente un indicador de que debes hablar con tu veterinario.
Letargo o depresión
En ocasiones podrás notar que tu perro no quiere levantarse. Esto es normal hasta cierto punto. Hay muchas ocasiones en las que ni siquiera a nosotros, los humanos, nos pasa nada, pero todavía nos sentimos un poco mal y queremos quedarnos en la cama. Lo mismo ocurre con los perros.
La depresión también afecta a los perros y puede ser muy triste presenciarla. Pasa más tiempo con tu perro y bríndale más atención y cariño.
Si nota que los síntomas persisten hasta tal punto que se niegan a moverse durante períodos prolongados y comienzan a ignorar su comida, golosinas y juguetes favoritos que normalmente llaman su atención, esto es motivo de preocupación y debe hacerse revisar. salir lo antes posible.
Cambio en los patrones de sueño
Estos no siempre son peligrosos ya que pueden ser causados por una serie de factores no graves.
Los cambios en el clima, la ingesta de agua, las hormonas, la dieta e incluso el envejecimiento son factores que pueden hacer que algunos perros cambien sus hábitos y se vuelvan más activos durante la noche o duerman la mayor parte del día.
Los perros adultos, en promedio, duermen entre 12 y 14 horas, por lo que cualquier valor en ese rango es normal. Sin embargo, si siente que algo anda muy mal con su ciclo de sueño, puede considerar una llamada rápida a su veterinario solo por seguridad.
Cambio repentino en los hábitos de baño
La mayoría de los perros defecan al menos una vez al día, pero defecar hasta tres veces está dentro del rango normal. La frecuencia es solo un aspecto a monitorear. También debe vigilar la consistencia de sus heces y su tendencia a defecar repentinamente, como hacer caca en la casa.
Estos problemas podrían deberse a cambios en la dieta, estimulación excesiva o insuficiente, edad y afecciones médicas. Si los síntomas no parecen resolverse en unos pocos días, probablemente debas consultar a tu veterinario.
Ladridos o lloriqueos excesivos
Los perros ladran por diversas razones y también tienen varios tipos de ladridos.
Algunos ladridos son causados por dolor y angustia, mientras que otros se utilizan como advertencia ante intrusos o amenazas. La necesidad de atención y cariño también hace que los perros ladren.
En cuanto a los lloriqueos, los perros emiten estos sonidos tristes cuando quieren algo o están asustados y estresados.
En una circunstancia en la que pueda detectar fácilmente la causa de dicho comportamiento, es posible que no sea necesaria una visita al veterinario. Sin embargo, si descubre que continúa ladrando y gimiendo sin motivo aparente y no puede ayudarlo, entonces sí, consulte a su veterinario lo antes posible.
Conclusión
Aunque estos momentos parezcan aterradores, recuerde que la mayoría de estos problemas se resolverán por sí solos sin necesidad de acudir al veterinario.
La tecnología ha facilitado que las personas realicen una videollamada rápida para que los veterinarios puedan ver visualmente los síntomas y ofrecer consejos.
Esto puede ser de gran ayuda en situaciones en las que desea evitar estresar aún más a su perro.
Incluso si nota un comportamiento extraño o inusual, trate de no entrar en pánico demasiado.
Los perros pueden captar muy bien las emociones, y cualquier estrés que expreses solo los vuelve más ansiosos y preocupados.
Recuerde evitar darles palmaditas, tocarlos o acercarse demasiado a ellos cuando parezcan sentir dolor. Existe la posibilidad de que te ataquen de una manera inesperada cuando están pasando por una situación de angustia.
Hasta que descubras cuál es el motivo de su comportamiento inusual, intenta mantener una actitud positiva y dale algo de espacio a tu perro hasta que tu veterinario pueda hacer un diagnóstico.